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Cuando
una mosca intentó entrar en la sala Arena y vio que no cabía,
comprendió que algo gordo se cocía ahí dentro; efectivamente,
era el concierto de Sinkope y Stafas, es una pena que quedase gente sin
verlos. Una prueba más de que el trabajo no sólo no dignifica
sino que te hace perder un tiempo precioso, es que no pude ver la actuación
de Stafas, dicen que fue
muy buena.
Cuando salieron los extremeños Sínkope
el ambiente estaba muy caldeado, había una marea de brazos en alto
aclamándolos, señal de que iba a ser un buen concierto.
La mayor parte de los temas fueron de su último trabajo, “Humo
de contrabando”, aunque también interpretaron clásicos
suyos y a la vez himnos del panorama rockero nacional como “A un
beso mío le llaman ruina” o “En tarros de miel”,
incluso una versión homenaje a Rosendo. Todo esto con un sonido
muy bueno, un público entregado, buenos músicos en el escenario
y Vito, un buen ‘frontman’ que sabe mover a la gente. Como
agradecimiento al público, se extendieron más de lo permitido.
‘Momento agradecimiento’: gracias a la gente de Pies Records
por su amabilidad y a Miguel (Sínkope) por el detalle.
José
M. Bustillo
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