| MIGUEL OÑATE + Las Madres LUGAR:
Gruta 77
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Como la gente se gasta más de cien euros en la entrada a un festival, no suelta diez para deleitarse con cositas pequeñas pero humanas y entrañables como este concierto. Si no es el caso, tampoco voy porque prefiero quedarme en casita sacando partido a la gran pantalla que me he comprado en Media Markt (“porque no soy tonto”) junto al reproductor de DVD con TDT o MCT (Me cago en tó) o las siglas que sean, y así puedo hablar mañana en el curro de cómo Turquía ganó 3-2 a los checos. Las Madres, mira por dónde, son cuatro tíos que despliegan una música bastante difícil de encasillar pero que, gracias al desparpajo de su cantante Juanra entre tema y tema, y letras simpáticas te hacen pasar un buen rato siempre con la sonrisa en la boca. Es genial titular un tema “12 de mayo” sencillamente porque fue ése el día que lo compusiste. No os lo perdáis cuando se anuncien de nuevo en cualquier sala.
Miguel Oñate
Miguel Oñate llevaba
una banda de lujo, incluido el bajista: su compañero, años
ha, en Asfalto, Guny, y algo de decepción en el alma al comprobar
el desolador ambiente de público a pesar de que el show se iba
a grabar para un futuro DVD. Como luego me dijo en el camerino: “Y
dicen que por qué no tocamos más; si es que tenemos que
hacer como los camioneros: para perder pasta, mejor dejar el camión
aparcado.” Muy acertado como todos sus comentarios entre canciones,
da gusto que los músicos tengan la cabeza bien amueblada. La voz
más elegante del Rock español (¿alguien lo duda?)
derrochó eso mismo, fuerza y carisma desde que comenzó con
‘A medias’ y ‘La torre de papel’ hasta que fue
acabando con otras como ‘La señorita depresión’
y la fantástica y pegadiza ‘El bar de Katie’. Hacía
tiempo que no me sentía tan embaucado con un recital, viéndolo
tranquilo, cañita en mano (me gasté una pasta, “La
gruta” no se enrolla), vellos de punta… y más si sonaban
‘Tiempo gris’ y ‘Más que una intención’
con las que la mente volaba casi a la niñez y a aquel vinilo de
fondo azul con no se qué cojones rojo colgando de no se qué
cacharro. Lástima que nos quedásemos sin ‘La paz es
verde’ y sin el mechero verde. Todo “muy personal”,
tal cual su disco en solitario que cada día me parece más
imprescindible.
© Los+Mejores Rock Magazine. Madrid. Julio 2008
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