| Lujuria
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CIUDAD:
Leganés (Madrid) |
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| ‘Un sueño hecho realidad’, ‘ya nos podemos morir tranquilos’... Muchos tópicos se escucharon en La Cubierta de Leganés tras la actuación de Mötley Crüe, pero por una vez todos ellos estaban justificados. Después de ver a Stryper una semana antes en Lorca, los fanáticos del Hard Rock americano de los ochenta culminábamos un mes irrepetible con la actuación de una de las bandas fetiche de ese sonido. Semanas atrás se había especulado con la presencia de Kingdom Come como teloneros, si bien finalmente fueron Lujuria quienes se encargaron de calentar el ambiente. Óscar estaba encantado con la misión que le había correspondido, demostrando que merecían ese lugar mucho más que el grupo de explotación de Led Zeppelin. Hubo tiempo para el entretenimiento, la diversión y hasta la reivindicación de las libertades, con azotes certeros a los culos de Esperanza Aguirre y el Foro de las Familias de Hijos de Puta.
Casi a las diez de la noche llegaba el momento de Mötley Crüe, que trajeron un tipo de show espectacular que no se veía aquí desde la actuación de los Kiss maquillados. La primera parte del concierto comenzó con un vídeo protagonizado por impersonators de plastilina (considerando los 38 euros que costaba la entrada, ¿no se podría haber subtitulado la película?), la caída del telón circense y una intro en la que sendos enanos abrían una trampilla del suelo. De sus entrañas surgieron las bailarinas y acróbatas que durante el resto de la noche protagonizarían una animación erótica de lo más caliente, estéticamente poderosa y que en ningún momento rozó el mal gusto. “Shout at the Devil” bajó la bandera de una furibunda primera parte, con clásicos de su etapa más antigua y brillante, y despliegue absoluto de efectos visuales y escénicos. La preocupación por cómo responderían Vince Neil y Mick Mars se desvaneció enseguida, al comprobar que ambos estaban a la altura de su presentación en un país donde nunca habían tocado. Cuando haya que resumir el año, atención a esa media hora mágica de música porque poco habrá que le haga sombra. El inteligente planteamiento del set se tomó quince minutos de descanso para atacar la segunda parte de la carrera de los Crüe, la más comercial y espectacular. “Girls, girls, girls”, “Wild side” y “Don’t go away mad (just go away)”... Cuando un repertorio comienza así, todo lo que venga detrás tiene que ser bueno. Vimos a Nikki Sixx sufrir una transformación industrial similar a la de Ministry, a Tommy Lee abrasado como un pollo de feria entre las llamaradas que le rodeaban y a las chicas españolas demostrando su pudor durante el ‘vídeo de los senos’, con oración final de un público arrodillado... ¡literalmente! Uff, demasiada juerga para lo que estamos acostumbrados a ver...
Comienza el espectáculo... El
último tercio supo a bis permanente. Los dos oficiales
fueron “Helter Skelter” y “Anarchy in the UK”,
y culminaron con la presencia conjunta de las sensuales strippers,
el fuego purificador, los enanos traviesos, zancos, malabares, un ‘Joker’
hinchable y el público entregado. Salimos del recinto encantados,
como si hubiéramos perdido la virginidad allí mismo. Todo
había salido mejor de lo esperado... salvo un detalle. Era la primera
vez que acudía a un acontecimiento en La Cubierta y todavía
estoy tratando de digerir lo que algunos se atreven a denominar ‘sonido’.
Había escuchado muchos comentarios negativos sobre el sitio en
cuestión, pero la realidad supera cualquier expectativa. Por favor,
¡orden de clausura, ya!
Vince Neil
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MÖTLEY CRÜE /+/+/+/+/+/ CIUDAD:
Zaragoza ‘No
hay palabras para definir lo que vimos en la mágica noche de los
Crüe en Zaragoza. Nada más entrar al pabellón para
disponernos a sacar las fotos y disfrutar de la noche, ya estábamos
flipando. A las 21:40 salen a escena unas tías que empiezan a salir
de una caja y a partir de ahí uno de los grupos más esperados
por aquí. Una puesta en escena brutal da paso a clásicos
de la banda, el sonido es tan espectacular como todo lo demás y
los músicos entregados al 100%, las llamaradas y los fuegos artificiales
acompañaban uno tras otro a temas como “Shout at the Devil”,
“Too fast for love”, hasta hacer los nueve primeros temas
del show.
Nikki Sixx +++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++ CRÜE en Madrid y Zaragoza Por Jon Marin (Public fan #1)Muchos sabréis que ante el difícil dilema –o ‘trilema’- de elegir a un sólo grupo siempre contesto: Mötley Crüe. Espero que ya hayáis aprendido a pronunciarlo todos los asistentes a cualquiera de los dos conciertos o a ambos, como el emocionado, esta vez, que firma. Hay mucho que contar (y agradezco desde aquí la colaboración impagable de Manu). El grupo, el enano y las tías buenas llegaron a Madrid dos días antes de su show, se instalaron en el lujoso hotel Villa Magna. Además de sus habitaciones, tenían una suite (con salón y todas esas cosas) como punto de reunión y fiesta; de modo que evitaban bajar al bar o restaurante del hotelazo. Casi no salieron de su planta, aunque continuamente pedían coches privados para nada porque acababan desdeñando la posibilidad de dar una vuelta por Madrid. ¿Entrevistas, promoción?, ¿para qué? ¡Son los Crüe y les traía sin cuidado! Que sepamos, sólo hicieron una salida, al Hard Rock Café, a comer las mismas mierdas a las que están acostumbrados desde pequeños. Hablamos de Vince, Mick y Nikki (quien se alegró al aterrizar desde Gran Bretaña a España de volver a circular por la derecha). El bakala de Tommy Lee, nada más llegar a la capital, cogió otro avión rumbo a Ibiza. ¿Qué tetona le estaría esperando en la isla? En sus trayectos en coche no quería escuchar Heavy, pedía una emisora de radio de chumba-chumba para dar botes sobre el asiento y gritar como un condenado. ¿Qué vamos a esperar de alguien que imitó días antes, en Alemania, a Enriquito Iglesias metiéndose de cuerpo entero en la cinta por la que la policía revisa los bultos? A su favor: Demostró con una sencilla batería ‘el monstruo de las baquetas’ que es y, además, siempre espectacular sin artificios articulados y voladores que, por desgracia, no trajeron a estas citas. Antes de que volváis a llamarme cotilla, añadiré que Vince Neil no quiso cenar en Leganés nada de lo que había en el catering y pidió que se le llevase a un restaurante del centro. Como el tiempo apremiaba, tuvo que conformarse con un restaurante cercano a la plaza de toros.
Tommy Lee “¿Y por qué todos los conciertos no son tan buenos, espectaculares y divertidos como éste?”. Esta frase, lanzada en un momento de exaltación absoluta, de nuestra compañera Marta M. Crisol puede resumir lo que Mötley Crüe nos regaló. No haría falta más, pero, dejando a un lado (que no se puede) el fuego masivo y deslumbrante, las iguales trapecistas y bailarinas, y todo el resto de efectos visuales y escenográficos, nada hay más emocionante que ver y escuchar al grupo que has seguido durante toda tu/su vida desgranando en la primera parte del espectáculo sólo temas de sus tempranas obras: “Shout at the Devil”, “Too fast for love”, “Ten seconds to love”, “Red hot” (¡me estoy quemando de pasión!), “On with the show” (enorme sorpresa y gran rescate, al que Tommy, con la ayuda de Nikki, le da un sensacional y duro retoque gracias a su potencia golpeadora y su sentido del ritmo), “Too young to fall in love”, “Looks that kill”, “Louder than Hell” y... y... ¡la canción!, la sintonía de mis programas de radio y, luego, de la sección de noticias que he realizado en la Emisión Pirata: “Live wire” (estoy en las nubes, ha sido suficiente). La segunda parte –fantástica de igual modo- fue más para el que se enganchó con ellos gracias a la MTV o la pantalla ‘gigante’ de Canciller.
En Madrid hubo más gente, aunque no la esperada, que en Zaragoza.
Una lástima, ojalá estéis ahora arrepentidos y llorosos
tras leer las críticas. Si todos habéis dejado pasar un
polvo, esta vez no habéis querido montar en un tren repleto de
orgías. Los músicos llegaron a la capital maña a
las cuatro de la tarde e hicieron un concierto más corto, se saltaron
“Too young...” y uno de los bises: “Helter
skelter”. Al ser el último de la gira europea, esperábamos
alguna gamberrada o sorpresa pero, todo lo contrario, había prisas
para volver inmediatamente a Barajas y no perder el enlace que, a la una,
les devolvía a su puto país. Eso sí, en el pabellón
Príncipe Felipe lo vimos todo más cercano y disfrutamos
de mejor sonido. El batería declaró que llegaban alucinados
de la respuesta del público madrileño, de cómo habían
coreado todos los temas ‘de pe a pa’; y este mismo señor
nos regaló una maravillosa frase cerca del Ebro mientras exigía
tetas para su cámara y para todos, gracias a las grandes pantallas:
“¡Somos Mötley Crüe, no los putos Bon Jovi!”
Resultado: En Madrid, cuatro pares de senos y una polla. En Zaragoza,
ocho pares de pezones y un culo peludo. ¡La lujuria al poder; sexo,
drogas y Rock & Roll, coño! (Toma tópico, Leo). Hablando
de Lujuria, Óscar y los suyos hicieron lo que se pudo en el coso
de Leganés con una pequeña franja de escenario y un sonido
‘de telonero y ¡en La Cubierta!’ No se puede pedir más,
y le dije: “Hoy, sólo hoy, sí me hubiese gustado ser
cantante para poder decir que he actuado junto a Crüe.”
Mick Mars
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| ©
Los+Mejores Rock Magazine. Madrid. Septiembre 2005 |
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