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Lujuria /+/+/+/+/ /
+ MÖTLEY CRÜE /+/+/+/+/+/

CIUDAD: Leganés (Madrid)
LUGAR: La Cubierta
FECHA: 24 de junio de 2005

‘Un sueño hecho realidad’, ‘ya nos podemos morir tranquilos’... Muchos tópicos se escucharon en La Cubierta de Leganés tras la actuación de Mötley Crüe, pero por una vez todos ellos estaban justificados. Después de ver a Stryper una semana antes en Lorca, los fanáticos del Hard Rock americano de los ochenta culminábamos un mes irrepetible con la actuación de una de las bandas fetiche de ese sonido.

Semanas atrás se había especulado con la presencia de Kingdom Come como teloneros, si bien finalmente fueron Lujuria quienes se encargaron de calentar el ambiente. Óscar estaba encantado con la misión que le había correspondido, demostrando que merecían ese lugar mucho más que el grupo de explotación de Led Zeppelin. Hubo tiempo para el entretenimiento, la diversión y hasta la reivindicación de las libertades, con azotes certeros a los culos de Esperanza Aguirre y el Foro de las Familias de Hijos de Puta.

Casi a las diez de la noche llegaba el momento de Mötley Crüe, que trajeron un tipo de show espectacular que no se veía aquí desde la actuación de los Kiss maquillados. La primera parte del concierto comenzó con un vídeo protagonizado por impersonators de plastilina (considerando los 38 euros que costaba la entrada, ¿no se podría haber subtitulado la película?), la caída del telón circense y una intro en la que sendos enanos abrían una trampilla del suelo. De sus entrañas surgieron las bailarinas y acróbatas que durante el resto de la noche protagonizarían una animación erótica de lo más caliente, estéticamente poderosa y que en ningún momento rozó el mal gusto. “Shout at the Devil” bajó la bandera de una furibunda primera parte, con clásicos de su etapa más antigua y brillante, y despliegue absoluto de efectos visuales y escénicos. La preocupación por cómo responderían Vince Neil y Mick Mars se desvaneció enseguida, al comprobar que ambos estaban a la altura de su presentación en un país donde nunca habían tocado. Cuando haya que resumir el año, atención a esa media hora mágica de música porque poco habrá que le haga sombra.

El inteligente planteamiento del set se tomó quince minutos de descanso para atacar la segunda parte de la carrera de los Crüe, la más comercial y espectacular. “Girls, girls, girls”, “Wild side” y “Don’t go away mad (just go away)”... Cuando un repertorio comienza así, todo lo que venga detrás tiene que ser bueno. Vimos a Nikki Sixx sufrir una transformación industrial similar a la de Ministry, a Tommy Lee abrasado como un pollo de feria entre las llamaradas que le rodeaban y a las chicas españolas demostrando su pudor durante el ‘vídeo de los senos’, con oración final de un público arrodillado... ¡literalmente! Uff, demasiada juerga para lo que estamos acostumbrados a ver...

El último tercio supo a bis permanente. Los dos oficiales fueron “Helter Skelter” y “Anarchy in the UK”, y culminaron con la presencia conjunta de las sensuales strippers, el fuego purificador, los enanos traviesos, zancos, malabares, un ‘Joker’ hinchable y el público entregado. Salimos del recinto encantados, como si hubiéramos perdido la virginidad allí mismo. Todo había salido mejor de lo esperado... salvo un detalle. Era la primera vez que acudía a un acontecimiento en La Cubierta y todavía estoy tratando de digerir lo que algunos se atreven a denominar ‘sonido’. Había escuchado muchos comentarios negativos sobre el sitio en cuestión, pero la realidad supera cualquier expectativa. Por favor, ¡orden de clausura, ya!

Leonardo Cebrián Sanz

 

© Los+Mejores Rock Magazine. Madrid. Septiembre 2005