| Festival KOBETASONIK LUGAR:
Monte Cobeta
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Esta revista, y web y programa de radio (suman tres medios para los flojos en matemáticas), agradece mucho que algunos promotores nos concedan un solo pase de redactor para asistir a los festivales. Servidor, a título personal, da las gracias por estar entre los elegidos que pueden ir a cubrir un evento de tal magnitud. Pero una sola persona no puede estar dos días de escenario en escenario tomando notas. Y el individuo en cuestión, aunque algunos no lo crean, tiene tantas responsabilidades y ocupaciones como cualquier otro currante aunque esté unido a la palabra “director”. Nos (me) fue imposible acudir a la primera jornada de esta gran fiesta rockera y, aunque sabemos hacer de reportero, nos pareció poco útil preguntar al público y luego poneros aquí un par de frases de cada actuación. ¡Mierda, me hubiese gustado ver de nuevo a Judas Priest! Sin el apoyo de otro acreditado, nos vemos obligados a saltar al sábado 21: Muchísima gente, casi 30.000 maniacos del Metal (¿o de Kiss?), según la organización, y medio Madrid en Bilbao, o al menos me pareció ver a casi todos. A los pobres galeses Tigertailz les tocó abrir bajo el sol de junio; posteriormente saltaron al “escenario 2” (el pequeño), Latzen, Death Angel y Obituary. Los primeros en tocar en el “escenario 1” fueron los de la rabia… digo, los de la rubia: Arch Enemy. Y vuelta al pequeño para ver cómo los cafres de Brujería animan a matar güeros y para disfrutar de Tesla. Buen concierto pero es banda y tiene repertorio más adecuado para una sala que para un festival, lo que vimos en Macumba era y fue insuperable. MSG hizo feliz a más de uno, sobre a todo a los talluditos. Europe culminó uno de los mejores conciertos; como siempre, profesionales, divertidos, en su sitio, y Tempest haciendo alarde de que sabe cuidar su voz y lleva vida sana. Faltaba un día para cumplirse justo un mes de la muerte de la esposa de John Norum, Michele Meldrum (fue guitarrista de Phantom Blue), y el tío cumplió estoico con su cometido. Es extraño dado lo que Dio cuida todos los detalles, pero cuando saltó con su banda al escenario principal, aquello no sonaba como debía; su voz sí pero no el conjunto de instrumentos; algo pasaba y prueba de ello es lo raro que resulta que al tercer tema abandone el escenario y deje al batería haciendo un solo. Más o menos mejorada la cuestión, nos dejamos embaucar por su garganta y un repertorio de ensueño pleno de clásicos (incluidos retazos de Rainbow y Black Sabbath). La interpretación de ‘Sacred heart’ (es un detalle personal) fue mágica para mí. Y por fin llegó la magia que todos esperaban con la banda más caliente del mundo, según se autoproclaman; Kiss no dejó cerrar los ojos a ninguno con un espectáculo que –ya era difícil- superó en vistosidad al que habíamos saboreado unas semanas atrás de Metallica. No fue lo mismo que verlos con la formación original como en el Palacio de deportes de Madrid, pero, ¡qué coño!, Stanley vuela por encima de las cabezas hasta la torre de sonido, Simmons sube hasta lo más alto de los focos en plataforma, los fuegos artificiales, los fogonazos, las luces y el confeti llevan a cabo orgías espectaculares… y el repertorio está plagado de éxitos además de no olvidar temas entrañables para los de su “armada”. Lo que no me cuadra es que un judío millonario de Nueva York que vive por encima del bien y del mal, y dudo que vaya a votar siquiera al alcalde de su ciudad, o sea Paul Stanley, pida perdón por no hablar vasco, se olvide del poco español que sabemos que chapurrea, aparezca al final del show ondeando una ikurriña enorme y en las pantallas se proyecten a la vez otras. En Madrid no le vi ondear la roja con siete estrellas y, que yo sepa, cuando va a Escocia o Baviera falta este detalle. (¿Cuánto cuesta el añadido al show?). El honor o la desgracia de acabar tantas horas de festival con tan buenos nombres en el cartel corrió a cargo de los incansables Saxon.
Muy bien el servicio de bebidas –aunque el chaval de a pie siempre
se quejará de que ocho euros es un robo por un mini de
cerveza-, mal el de comida. Lo que no nos hemos zampado son las fotos,
es que tampoco teníamos acreditación para esos menesteres.
Los que vamos siempre ya lo sabemos pero es de agradecer que los grandes
medios de comunicación hayan mencionado el ejemplar y cívico
comportamiento de la “horda Heavy”.
© Los+Mejores Rock Magazine. Madrid. Julio 2008
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