| ESTIRPE CIUDAD:
Córdoba |
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| Los responsables de la nueva compañía “La incubadora”, que se ha estrenado con el cuarto disco de Estirpe, tuvieron la brillante idea de montarnos a los de ‘la cosa’ madrileña en un bus alquilado para la ocasión y llevarnos a Córdoba, a la ciudad de los protagonistas, para ver in situ la presentación oficial en directo de “Inventarse el mundo”. A la excursión la llamaron “Córdoba 2005: a todo gas” y la leyenda se cumplió en el viaje de vuelta porque la ida se hizo eterna, entre otras causas, por la ‘simpatía’ de Esteban el conductor (de apellido creo que Rivas). El caso es que nos reímos mucho; vamos, como niños de excursión con los padres Salesianos. Me dio tiempo a cantar todas las canciones de “Los payasos de la tele”, “Barrio Sésamo” y hasta la sintonía de “Qué apostamos”.
El recinto donde se celebraba el festival era de fantasía, marco incomparable –que diría un periodista futbolero- el de los Jardines del Alcázar a la vera del Guadalquivir. Se trataba de la segunda edición de un festival que organiza el ayuntamiento (tome nota, Sr. Gallardón) al que llaman “Música entre las flores”. Las flores, por supuesto, las cordobesas, que han sido, son y serán guapas a reventar desde Al-Andalus hasta que ‘Lepe-Interespacio’ consiga mandar el prometido cohete al Sol. Ahora que lo pienso: había muchas rubias; raro ¿no? Y la música la pusieron, antes que Estirpe, SFDK y Chambao. Mientras los ‘hiphoperos’ y los ‘chilauteros’ (o lo que sean los ‘chambaoreros’) eran los reyes del escenario, me junté con Mariano García para ser los califas de la barra y los poetas de los piropos, aunque más que poesías de la época omeya nos salían onomatopeyas.
Vale, ya voy al concierto: Nos dijeron que las entradas se habían agotado, hablaban de 2.500 personas algunos, otros hasta de cuatro mil. (Lo siento, cuando iba por 1.568 me cansé de contar.) Con casi dos horas de retraso, Estirpe saltó a las tablas con “Hazme creer”, una bonita puesta en escena y muchas ganas de demostrar en casa lo bueno que es el grupo. Tras “Servidor”, “El color de mi voz” y “Vuelvo a nacer”, engancharon a la perfección a los más cansados (era muy tarde) o a los reacios al Rock&Metal (son tontos) con una versión de U2: “Where the streets have no name”. Siguieron sonando temas, más de obras anteriores que de “Inventarse al mundo” dado que al disco aún le faltaban dos días para ponerse a la venta, y dando muestras de su originalidad y calidad.
Sabiamente, intercalaron algún fragmento de piezas ajenas entre las propias como “Stop” de Sam Brown y “Bohemian rhapsody” de Queen. Así, llegamos a los ‘bises’ que comenzaron con el nuevo single, “América”, al que siguieron “El mundo al revés” y “O’ sole mío”. Quedó claro, tras la descarga de notas, que Estirpe es diferente, poco comparable a cualquier cosa que haya en el territorio nacional y, sus músicos, grandes en directo. ¿Acaso no lo son o fueron Faith No More, Korn (aunque este ejemplo no lo sigo mucho) y los más locos y extravagantes Extreme? Pues tomad nota los que todavía no os hayáis acercado a la música de los cordobeses.
Hay que agradecer el agradecimiento (valga la redundancia) que M.A. Mart nos envió desde el escenario a los periodistas madrileños allí presentes; así como la fiesta que luego nos dieron en una discoteca, en la cual ya pudimos charlar con más tranquilidad, aunque también un poco a lo loco, con los músicos, al igual que con otros compañeros, la primera que se pusiera por delante, el cantante del grupo El Hombre Gancho y su novia; por cierto, simpatiquísima. Fue de los mejores momentos de la jornada junto a una conversación telefónica. Aunque si hablamos de ratos buenos... ¿tenéis algo que decir los de la habitación del hotel cuyas camas se movían y acabaron empapadas? Alguien dijo al regreso que en su puta vida volvería a compartir habitáculo con el que va a firmar ¡ya! Texto y fotos: Jon Marin
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Los+Mejores Rock Magazine. Madrid. Octubre 2005 |
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