| III FESTIVAL CARABAÑA ROCK CIUDAD:
Carabaña (Madrid) |
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Aún recuerdo que me preguntaba en 2003, en el primer certamen de este festival, si seguiría adelante. Entonces sólo había presupuesto para un presentador de poca monta llamado Jon Marin y grupos buenísimos pero a los que, en aquel tiempo, todos llamaban ‘maqueteros’, léase Opium Relax, Ebony Ark, Blind Panic, Sadie’s Action... Llegó el segundo con Obús a la cabeza y ha arribado el tercero con cartel de lujo. Nuestra enhorabuena a Ismael, Juancar y todo el equipo de la Concejalía de Juventud porque, seguro, habrá cuarto Carabaña Rock, y mejor si cabe.
Viga Encendió el fuego Vértice, un grupo local, para dar paso a los veteranos Viga, ahora reconvertidos en quinteto. Tuve el placer de presentar su actuación y dije algo así: “Alguien dijo que el Rock And Roll ni se compra ni se vende, y la respuesta la tiene Viga: el R&R se construye, sin prisas, con pasos firmes y seguros”. Pues la traducción a notas rockeras de esta charla fue su concierto. Genial desde que empezaron con “Sin perdón” hasta “Extraña detención” pasando por títulos como “Loco peligroso” o “Borracho” (¿alusiones a alguien?) e incluso un estreno: “El suelo que pisamos”, que se incluirá en el disco que ya comienzan a grabar. También solté desde el escenario unas palabras de aliento para Amalgama, ya que habían viajado desde Alicante y no me parecía nada correcto que el público les diese la espalda mientras esperaba a las estrellas. La impresión es que en directo es un grupo mucho más interesante que en disco, más duro, más dinámico, con más energía y gancho. Estupendos estos chicos con temas como “Despierta”, “Mártir”, una curiosa versión de Héroes del Silencio que me animó mucho (“Decadencia”) o “Púrpura profunda”. Es curioso, Viga y Amalgama se quedaron sin tiempo para probar y, mira por dónde, fueron los que más me gustaron esa noche. Luego vinieron dos tramos de espera que se hicieron eternos justo antes de Ebony Ark y también de Saratoga. Tanto tiempo para probar... y los problemas técnicos no se acababan. Total que, como podéis imaginar, cuando ambos ya pisaron las tablas hicieron la noche suya y que los muchos asistentes (sorprendente en un pequeñísimo pueblo a más de 50 kms. de Madrid) disfrutaran de lo lindo. Nos vemos el próximo julio en Carabaña... ¿con algún grupo ‘guiri’ en el cartel? Jon Marin
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