| BENITO
KAMELAS LUGAR:
Copérnico
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Benito Kamelas estuvo en Madrid o más bien conquistó Madrid y, aunque los pretextos para consentir al público madrileño (al que tanto consienten todos) nunca faltan, esta vez aprovecharon el viaje desde tierras valencianas para presentar su cuarto material “Sueños con traje de tinta”. El escenario de Copérnico sintió los tumbos mientras el sudor y las lágrimas de Quini, que se dejó el alma entera, llenaban las tablas y subían las pasiones de los asistentes. Y es que la efusión característica del gritante levantino logró tocar nuestros corazones. Pasaron por todos sus grandes éxitos hasta llegar a lo nuevo, como la que da título al último disco, una de las rolas más representativas de él. ‘Los Benito’ levantaron a la peña aunque todavía no estuvieran algunos totalmente familiarizados con los nuevos temas, pero eso es sólo cuestión de tiempo. Me queda claro que los cuatro discos en su haber los han afianzado en el escenario.
Les abrieron Net Distorssion,
también de Valencia y liderados por Voro, que ahora nos vienen
con una propuesta un poco más dura pero buena como siempre. Más
tarde, para rematar con broche de oro, una fiesta para celebrar el éxito
en un pub de ‘los Bajos de Argüelles’ donde nos acogieron
a la banda, a los periodistas y a invitados especiales. Vamos, una noche
a la que no le faltó nada. La última vez que vi a Net Distorssion fue hace ya unos años en su Valencia. Su rollo era más… digamos multicultural o étnico-Funk, pues a su Rock se le unían toques de mestizaje; valga el ejemplo de que, además de batería, había un percusionista aparte. Ahora ese elemento ha desaparecido, es una formación básica y ha endurecido su sonido con una guitarra mucho más afilada además de la fuerza, el descaro y la personalidad de su cantante Voro que, en algunas canciones, apoya con la acústica. Muy original su versión de Obús (“Vamos muy bien”) con un toque de Ska. A Benito
Kamelas no le he hecho mucho caso hasta que ha publicado
este “Sueños con traje de tinta” y, en directo, hay
que decir que es un grupazo. A la simpatía, el buen rollo con el
respetable –entregadísimo esta noche-, las sonrisas por doquier…
de sus cuatro miembros instrumentistas, hay que añadir el carisma,
la personalidad y la poesía de su frontman. Un señor
que se echa a llorar mientras interpreta una canción merece todo,
¡absolutamente todo!, de su público, el sentimiento viaja
con las notas del escenario a la platea y viceversa. Impresionante…
y divertido, algo fundamental en el R’N’R.
© Los+Mejores Rock Magazine. Madrid. Mayo 2008
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