| QUEEN
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Por David Gallardo
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| Hace
ahora treinta años, cuatro veinteañeros editaban un álbum
bajo el título “A night at the Opera”.
Corría el mes de noviembre de 1975 y Queen estaban
a punto de alcanzar un estatus que ya no abandonaría: rutilantes
estrellas del Rock. La razón por la que sus vidas cambiaron fue
“Bohemian rapsody”, una composición sobresaliente que
combinaba el sentimentalismo propio de las baladas más melosas
con una rabia prácticamente Heavy Metal. Entre medias, una opereta.
Lo impensable en la música Pop había surgido de las mentes
de unos muchachos que sólo habían Era el cuarto trabajo de Queen y en él se encontraba la esencia de su música. “A night at the Opera” se mantuvo en el primer puesto de la lista de ventas británica durante nueve semanas. En Estados Unidos alcanzó el cuarto puesto, permaneciendo en las listas 52 semanas y logrando su primer disco de oro en aquel país. Registrado originalmente en seis estudios diferentes, fue en su momento el disco más caro de la historia, con un coste de 45.000 libras esterlinas (lo que ahora equivaldría a unos 60.000 euros). Cuando Freddie Mercury tuvo preparada la maqueta de la rapsodia, se la dio a un amigo que trabajaba en una cadena de radio musical, para que la escuchara y le diera su parecer, bajo la condición de no emitirla en su programa. Sin embargo, este amigo no pudo aguantarse (no sabemos si ex amigo o nuevo consejero del grupo tras su traición) y la puso una y otra vez durante todo un día. La centralita de la emisora en cuestión se colapsó con llamadas de oyentes que pedían información acerca del tema y preguntaban dónde podían comprarlo. Pero “Bohemian rapsody” aún no se había editado. Sin duda, una buena forma de poner los dientes largos y fomentar la ansiedad de los seguidores. “A night at the Opera” cambió la vida de los miembros de Queen. El tiempo ha pasado y, aunque las canciones que incluye han soportado decentemente el paso del tiempo, nunca está de más darle una vuelta de tuerca más, unas ‘remasterizaciones’ por aquí, unas mejoras por allá, que si unas cuantas imágenes inéditas del grupo, y ya tienes el gancho para conmemorar un bonito aniversario. La nueva versión, ‘remasterizada’ cuidadosamente por el ingeniero Bob Ludwig, es según Brian May la mejor producción que se le podía dar a este trabajo. Además de los originales de “Bohemian rapsody”, “Love of my life” (una de las canciones de Pop-Rock, o como queráis denominarla, más bellas jamás compuestas), “You’re my best friend” y demás clásicos del álbum, se incluye un DVD que contiene nuevos vídeos y piezas de archivo con comentarios de los cuatro miembros de la banda, incluido Freddie Mercury. Todo sea por mantener lo más actualizado posible un legado incomparable. “A night at the Opera” no sólo estableció cimas de excelencia para Queen en lo musical, sino también para las técnicas de grabación usadas, de lo más avanzadas para la época. Las grabaciones de la sección operística de “Bohemian rapsody” (en la que suenan 180 voces que son en realidad sólo las de Mercury, Roger Taylor y May) se realizaron en siete sesiones maratonianas de doce horas. La realidad es que Farouk, Bryan, Roger y John no podían ni imaginar el éxito que alcanzarían después de su debut, el 25 de noviembre de 1970. Desde el principio la suya sería una carrera de vértigo, vivida a todo gas y claramente orientada hacia el estrellato.El líder de la banda, Farouk Bommi Bulsara, conocido como Freddie Mercury, nació el 5 de septiembre de 1946, en Zanzíbar, una isla sobre la costa oriental de África, que actualmente pertenece a Tanzania pero que por entonces era un protectorado británico. Farouk formó parte de tres bandas que no tuvieron gran importancia: Sour Milk Sea, Ibex y Wreckage. De todos modos no era el único recurso para sobrevivir: en 1968 montó una tienda de ropa en el Kensington Market (Londres). Uno de sus ayudantes era Roger Meadows Taylor (26 de julio de 1949), baterista de una banda que tenía como líder y bajista a Tim Staffel, compañero de departamento de Bulsara, y al guitarrista Brian Harold May. El grupo se llamaba Smile. Brian Harold May nació el 19 de julio de 1947 en Middlesex. Desde muy pequeño mostró aptitudes musicales, primero con el ukelele y posteriormente con la guitarra acústica y el piano. Aficionado a la electrónica, en 1962 se embarcó junto a su padre en un ambicioso proyecto: construir una guitarra eléctrica, debido a que las comerciales (Gibson, Stratocaster) no se encontraban al alcance monetario de la familia May. Para ello recurrió a extraños materiales como los restos de una chimenea o una motocicleta vieja, botones, etcétera. La guitarra estuvo lista en 1964 (posterior barnizado). Como el sonido obtenido a través de una púa no lo convencía, May decidió reemplazarla por una moneda de seis peniques, obteniéndose de esta manera un sonido mucho más claro. Desde entonces (salvo escasas interrupciones) la guitarra (apodada ‘Red fire special’ o ‘The chap’) y Brian May fueron compañeros inseparables.
El caso es que Smile logró editar algo de material, pero Tim Staffel
decide dejar la banda. Les recomendó que hicieran una prueba a
su compañero de piso y fanático de la banda Farouk Bulsara,
que por aquel entonces ya había cambiado su nombre original por
el de Freddie Mercury que sonaba, según él, mucho más
poderoso. Ya en 1970 deciden buscar bajista no sin antes producirse una
sustancial modificación: el nombre de la agrupación. Después
de muchas discusiones en las que Taylor propuso de The Rich Kids se impuso
la opción de Freddie Mercury: Queen. Este nombre
no dejaba de ser controversial pues hacía alusión a diversos
elementos: “reina” es el nombre de una jefa de estado monárquico,
también la líder de un panal de Inmediatamente iniciaron los ensayos para conseguir canciones de autoría y estilo propios con el objetivo de diferenciarse de las demás bandas de la época. Por aquel entonces el Hard Rock seguía vigente a través de grupos como Led Zeppelin o Deep Purple, pero ya se encontraba en estado de fusión con el género Progresivo, que mostraba como exponentes a Pink Floyd, Genesis, Yes o Emerson Lake and Palmer. Mercury no dejaba de aportar ideas y esto se notaba, pues la banda había evolucionado desde un sonido visceral hacia otro más elaborado, más teatral, épico, pomposo pero sin perder energía. En 1971 consiguen grabar cinco canciones en los estudios De Lane Lea: “Keep yourself alive”, “The night comes down”, “Great king rat”, “Jesus” y “Liar”. Un año después graban su primer disco en el mismo estudio que David Bowie (eso sí, aprovechando los momentos en que éste no grababa). El 13 de julio de 1973 se edita su debut, “Queen”, con un sonido verdaderamente cercano al Hard Rock. En agosto de ese mismo año comienzan a grabar su segundo disco, que se editará en 1974, “Queen II”. También en 1974, en noviembre, se edita su tercer trabajo, “Sheer heart attack”. Para entonces son una de las bandas más prometedoras de las Islas Británicas y ya han facturado un puñado de canciones colosales (“Brighton Rock”, “Now I’m here”, “Killer queen”, “Stone cold crazy”...).
En esta tesitura, publican “A night at the opera”, álbum que aceleraría su camino hacia una fama mundial que jamás abandonarían. Tras éste, “A day at the races” (1976); “News of the world” (1977), trabajo que incluye “We will rock you” y “We are the champions”; “The Jazz” (1978); “Live killers” (1979); “The game” (1980); “Flash Gordon” (1980); “Hot space” (1982); “The works” (1985); “A kind of magic” (1986); “The miracle” (1989); “Innuendo” (1991). A principios de los noventa se empezó a rumorear el fin de la banda y que Mercury tenia SIDA. Freddie siempre lo desmentía hasta que el 23 de noviembre de 1990 anuncia que padece la enfermedad y que el final está cerca. El 24 de noviembre de 1991 muere. En 1995 editan el álbum "Made in heaven", el cual es un homenaje a Mercury, y además sacan el último material que grabó con el grupo. Queen
tiene una trayectoria claramente diferenciada en dos etapas. Durante los
años setenta fueron una banda de Rock duro sin concesiones, innovadora,
guitarrera y contundente como pocas. Sin embargo, una vez alcanzaron la
cima, la curiosidad, los deseos de innovación y, seguramente, también
la moda, les llevaron por otros derroteros más cercanos al Pop,
el Funk y la música Electrónica, eso sí, sin olvidar
nunca el Rock como base de todas sus composiciones. Ahora que tan de moda
están las reediciones para conmemorar los grandes aniversarios
de los más importantes discos de la historia del Rock, no está
de más que Queen tenga su hueco en QUEEN
Por Patxi Martínez
Era el año 1975, y para que os hagáis una idea de cómo estaba el mundo, entre muchas otras cosas, terminaba la absurda Guerra de Vietnam. Lejos de allí, miles de ciudadanos chilenos y argentinos eran borrados del mapa a manos de siniestros dictadores al servicio de Estados Unidos. Mientras, en España vivíamos la otra cara de la moneda: Franco muere, terminando así 40 años de dictadura, que, por fortuna, la mayoría no vivimos. Un jovenzuelo Juan Carlos es coronado rey, y, tras un periodo de transición, le devuelve la soberanía al pueblo reinstaurando la democracia. Casi nada. Musicalmente, y centrándonos en el Rock, en el 75 Led Zeppelin y Deep Purple siguen en lo más alto. Principalmente por el legado de estas bandas más Black Sabbath, es en estos años cuando se empieza a hablar del Heavy Metal como descendiente del Rock ,y aunque durante esta década el Heavy no era popular, alrededor del año que nos ocupa, 1975, nacen bandas tan fundamentales como Iron Maiden, AC/DC, Judas Priest, Rainbow o Motörhead. Bruce Sprinsteen graba el “Born to run” y Kiss su “Alive!”. En este año en el mundo triunfan Rod Stewart, Tina Turner, Beach Boys, Bowie, Bonnie Tayler y Mike Olfield entre otros muchos. Es en este momento movidito de la historia, cuando Queen grababa su cuarto ábum “A night at the opera”, primer nº 1 de la banda en el Reino Unido y que supuso su consagración a nivel mundial. Para muchos recoge totalmente la esencia de los Queen, esa combinación de calidad, espectáculo y versatilidad que los hacía únicos y distintos al resto de bandas de Rock. Obviamente les quedaban muchas obras maestras que regalarnos en los veinte años siguientes, pero se puede considerar éste como su álbum más redondo de los 70. Resultó ser la grabación más cara de la historia hasta el momento, desarrollada en seis estudios diferentes y con las técnicas de grabación más avanzadas de la época. El primer single de este álbum fue nada más y nada menos que “Bohemian rapsody”. Esta canción es uno de los mayores éxitos de Queen por razones más que obvias. Todo lo que rodea este maravilloso tema es barroco y grandioso, desde las nueve semanas consecutivas que permaneció como nº 1 de ventas al hecho de que pasó a formar parte del libro Guiness por ser el único single en vender más de un millón de copias en dos ocasiones distintas (en su publicación y tras la muerte de Mercury). El 21 de noviembre se han cumplido 30 años de la publicación de este disco hoy imprescindible, eran buenos tiempos para los Queen, la genialidad de esta banda no había hecho más que empezar y todo lo mejor estaba por llegar. Hoy Queen quieren celebrar el momento en que el mundo empezaba a arrodillarse ante ‘La reina’.
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Los+Mejores Rock Magazine. Madrid. Diciembre 2005 |