| MÖTLEY
CRÜE |
| Por Jon Marin
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Una
vez que los cuatro locos ya ensayaban en el mismo local, el más
viejo, el guitarrista Mick Mars dio la idea: "Nos
llamaremos Mötley Crüe". ¡Alabado
sea el altísimo del Glam!, nace el grupo de mis amores. Se estrenaron
teloneando a Y&T. Se costearon un single ("Stick to your
guns"/ "Toast of the town") y al poco su primer LP, "Too
fast for love", grabado en diciembre de 1981; les costó
7.000 $. Unas escasas mil copias volaron e imprimieron más. Poco
tardó un espabilado de Elektra en fichar a la banda y lanzar comercialmente
el disco más fresco, macarra, sencillo, dulce a ratos, Glam, Sleazy
y también Rock'and'Rollero (todo a la vez) que mis oidos
han podido apreciar. Mi amigo Manu... digo, Doc McGhee -el pequeño,
de tamaño, representante más listo y zorro- los ve una noche
y no los deja escapar. En 1983 los Crüe (pronúnciese 'cru'
y no 'criu') están abriendo para Kiss en su gira "Creatures
of the night". Hoy cualquier popero-glamero, heavy,
hard-rocker o punk-rockero no se atreve a poner un pero
a la primera obra de esta banda. ¡Y yo, unos pocos años después,
como un gilipollas, intentando convencer a los más duros del instituto
mientras se reían de mis pañuelitos colgados del cuello,
la cintura y la rodilla! Un paquete en la portada, ¡hay que tener
huevos! (nunca mejor dicho), y un cencerro pueden significar mucho. 1988:
Nikki Sixx llega a estar muerto unos segundos; los excesos
se pagan. Unos años antes ya había pasado por la cárcel
Vince Neil (que, dicho en plan duro, mata a Razzle, batería
de Hanoi Rocks, en una noche loca de ambos en la que estrella el coche
que conduce) y ahora le toca al manager por posesión de
drogas. Luego llegaría el momento de Tommy por tener la mano larga
(también). Con "Dr.Feelgood", Mötley
Crüe es un nombre iluminado de neón que supera la altura del
gran cartel de las letras de Hollywood, hay que mirar allí arriba,
donde están las estrellas de verdad, para verlos... o irse a París
como hizo un servidor en diciembre de 1989. De banda supporting:
Unos jovenzuelos llamados Skid Row. Espectáculo grandioso y la
batería espacial que se movía y daba vueltas de todas las
formas posibles; pero... el invento, en aquel show del Zenith de la ciudad
de las luces, se jode a mitad del espectáculo. El sonido no vuelve.
Vince intenta entretenernos, mas siempre ha sido un poco soso y esa noche
queda al descubierto. Se come el marrón el megashowman:
Tommy Lee, que nos cuenta cuatro tonterías mientras
la cosa se arregla; no se le ocurre nada más, nos enseña
el culo, suspense, no sabe qué hacer, se le enciende la bombilla
y, ¡ya está!, nos muestra su gran arma. Sí, sí,
eso que todos habéis visto ya en sus infames vídeos caseros
con Pamela Anderson; pero entonces ni siquiera estaba con ella, lo que
me da autoridad para decir: "Yo le vi la polla a Tommy Lee antes
que Pamela". |
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Los+Mejores Rock Magazine. Madrid. Junio 2005 |