| Previamente
al disco, se ha puesto a la venta un DVD (“En directo, Karabanchel”)
¿Cuál es la razón de lanzar ambos productos casi
a la par?
Fue idea de la compañía. Es para refrescar un poco la memoria.
Hubo problemas con la anterior discográfica, el mánager,
rumores de que yo no seguía con la música…
¿Cómo
respondió la gente de Madrid en el concierto de la grabación?
Muy bien. No pensábamos llenar la sala y se ‘petó’.
Centrándonos
ya en el CD, algunas de las nuevas canciones, como “Corrientes demolientes”
y “Pescaíto”, nos han parecido cercanas a las que incluiste
en tu primer redondo. ¿Tienes la misma impresión?
Yo he intentado hacer un disco lo más distinto posible a los anteriores,
pero, claro, supongo que se pueden parecer a otras canciones, aunque mi
impresión no sea esa. Se escucha distinto desde dentro que desde
fuera. De todas formas, creo que la gente puede encontrar cosas distintas
en cuanto a sonido y letras.
Centrémonos
en ellas entonces. ¿Qué nos dices sobre “Corrientes
demolientes”?
Es un tema que define bien el disco, teniendo en cuenta que es muy jodido
al ser tan diverso. Nos habla de lo que está pasando con el planeta,
que nos lo estamos cargando y, aunque parece que no nos preocupa, es una
realidad.
“Frontera”:
Habla de los cantes valientes, de las revoluciones de barriga, de los
principios.
“Pescaíto”:
Es una experiencia propia, una reivindicación al cariño
que se está perdiendo. En general, las letras son bastante diversas.
¿Dónde
te las curras?
Durante la gira es cuando menos escribo porque en la furgoneta me marea
y en el hotel estoy con el gusano de tocar… y tampoco. Pero luego,
el resto del año, sí que escribo bastante en mi casa o donde
sea.
Por
cierto, también has sacado un libro hace poco. ¿Distingues
entre letras y poemas?
Los poemas surgen de cagarme en la puta porque no me cuadran esas letras
con la guitarra o no me quedan como quería, o porque te aburres
y lo dejas. Me gusta la frescura y luego cambiarlo mucho, y rayarse en
el discurso… Así haces que no las sientas tuyas.
Ahora
que estás en una multinacional, ¿has vuelto a intervenir,
como en el disco anterior, para fijar un precio asequible del CD?
Lo hablamos antes de firmar, porque si sacas un disco por 18 € ¿quién
coño te lo va a comprar? Me parece que saldrá entre 9 y
12 pavos, que no es que sea una maravilla pero está en lo razonable.
Te
hemos escuchado decir que con “Cuantovaqueré” conseguiste
el resultado que realmente querías y no habías podido en
los dos primeros. ¿Y en éste?
Es cierto. Mi anterior trabajo tenía la mala hostia del primero
y la profesionalidad ‘al cuadrado’ del segundo. Este último
quizás tenga más mala hostia todavía, pero los estribillos
entran mejor y puede que sea un poco más comercial.
Detállanos
las colaboraciones que hay en él:
Han colaborado Manolo Kabezabolo con una nana, Evaristo de La Polla, mi
padre que canta un martinete y el Niño Josele a la guitarra.

En
2001 debutas y desde entonces has estado prácticamente de gira
permanente. ¿Cómo ha sido la evolución de tu público?
Al principio era gente más dispersa que no sabía de qué
iba el rollo. Ahora es más definido; en cantidad ha crecido, sin
ser a gran escala, también en calidad y definición.
¿Resaltarías
algún concierto en especial?
Todos. Acordarme no me puedo acordar mucho (risas). Es que es
lo de siempre: furgoneta, mamoneo, hacemos la prueba, el hotel, comemos,
tocamos, la liamos… y ya no me acuerdo (más risas).
¿Sigues
con la misma banda de la gira anterior?
De momento sí. Mañana no sé lo que pasará.
¿Te
ha cambiado mucho la vida desde que empezaste a hoy?
Como un poquito mejor (risas). Pero no sé lo que es la
fama, no me paran por la calle. Alguna vez alguien me saluda, pero no
he notado directamente un cambio. Lo que sí se nota es que ahora
doy más conciertos y los medios están algo más interesados.
¿Qué
opinión tienes sobre el intercambio de música por internet?
Supongo que tiene su parte buena y su parte mala. La mala es para la compañía,
que repercute en los artistas directamente, porque si una compañía
no ve resultados, no invierte y no te graba otro disco ni ficha a nuevos
artistas. Por otro lado, durante toda mi vida me han grabado cintas o
CDs, no he tenido un duro nunca y entiendo al estudiante que no puede
comprarse un disco. También es una promoción gratuita. En
los conciertos lo notas, que no has vendido muchos discos pero de pronto
llenas los sitios.
Una
anécdota graciosa que quieras compartir con nosotros:
¡’Joé’!, pues no sé. Que me han echado
de un servicio por mear en un bidé. Deberías preguntárselo
a alguno del grupo que me haya visto y se acuerde.
Algo
que quieras añadir...
Que espero que le guste a todo el mundo el disco o, por lo menos, como
han gustado hasta ahora los anteriores. Que me sigan considerando auténtico.
|