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Kiko
me cuenta que el proyecto nació en agosto de 2006 de manera casi
casual y que, tras el habitual baile de músicos que entran y salen
(algunos muy conocidos como Andy C. de Saratoga o Filthó de Silver
Fist), graban este EP, lo mezcla Leo Jiménez y lo ‘masteriza’
Pepe Herrero (ambos de Stravaganzza), y que ya en agosto de 2007 la formación
se consolida con Nacho Arriaga (batería, Arwen), Dani Fdez. (bajista,
Dark Moor) y Miguel Barez (guitarrista, No Fate).
-En principio lo hicimos sólo para mostrarlo a discográficas,
pero Domingo J. Casas (jefe de ExpoRock) lo escuchó, le
pareció que estaba de puta madre y lo ha editado para que lo distribuya
El Diablo. La primera tirada la hemos agotado casi y ahora tenemos el
dilema de fabricar más copias o si nos metemos a grabar un disco
completo.
¿Y por qué?
Porque, aunque lo lógico sería ir ya a por el disco, queremos
salir fuera tanto para grabarlo como para distribuirlo. Este tipo de música
aquí no va a tirar tanto como en Alemania, Finlandia o incluso
EE.UU. De hecho, no queremos centrarnos en dar bolos –que los ha
habido y alguno más habrá- sino en preparar muchos temas
-tenemos ya veintiocho- para que, cuando llegue una discográfica
extranjera interesada, tengan y tengamos mucho donde elegir. Hemos estado
en Estados Unidos haciendo contactos y en breve nos vamos a Alemania.

¿Cómo defines la música
de InnTrance?
Metal muy actual, muy agreste, muy duro. El sonido de las guitarras es
crudo, a lo Slipknot, Korn, Pantera… Y creo que las voces se alejan
de lo que hay ahora en el país, son una mezcla entre gutural ‘screaming’
y partes líricas.
¡Pues vaya salto que has pegado!,
pensará el que sólo te conozca por tu trabajo en Beethoven
R.
Es una evolución, ha habido cosas entremedias. Ha llegado un momento
en el que disfruto más con este tipo de técnicas. Así
puedo hacer más esfuerzo físico sobre el escenario, dejarme
el alma. Prefiero ahora sudor a técnica exquisita. También
te puedo decir que las nuevas canciones que están saliendo del
horno llevan una voz más a lo Killswitch Engage y Soilwork. Pero,
sí, lo más repetido que me dicen, con sorpresa, es: “¡Tío,
de Beethoven R. al Metal!”.
¿Y lo más extraño que
te han soltado?
Algo así como lo contrario, un chaval después del concierto
de la sala Copérnico me dijo: “Por fin te dejas de gilipolleces
y te pones a hacer algo en serio; enhorabuena.” Me descolocó
aunque me gustó mucho; con todos mis respetos a Beethoven, mi trabajo
allí no me lo quiero quitar de encima, eché muchas horas
y mucho esfuerzo.
¿Qué comparaciones o halagos
os están cayendo?
Nos dicen que sonamos muy yanquis y nos comparan con bandas como Slipknot,
Korn, algo de System Of A Down y, sobre todo, Fear Factory. Es lo que
buscamos, pero que te lo admitan y reconozcan da buen rollo.
La conversación continuó con el tema de la dualidad
de sus letras (como el tatuaje de Kiko), sus ‘momentos-Pantera’:
ahora nuestro amigo se convierte en un animal destructivo a ratos, o el
significado del nombre del grupo: un juego de palabras que viene a ser
algo como ‘entrar en trance’.
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